viernes, noviembre 09, 2007

Cientoveintidos ojos

Cientiveintidos ojos. Unos cuantos conos de visión que revisan la estancia o reparan en detalles. Procurando no coincidir en la misma trayectoria y sentidos contrarios.

Cientoveintidos ojos y una nube de fotones que conforman la realidad de ese momento. Mensajeros que viajan libres, con su longitud de onda como único equipaje.
El sistema no es muy eficaz, muy pocos fotones caen en un pozo negro de visión y entregan la buena nueva a entre 50 y 100 kg de materia orgánica compacata y organizada . Ocurren entonces pequeñas explosiones internas. Una célula se llena de calcio. Transducción de señales. Carga eléctrica, reacciones químicas y de nuevo electricidad. Asociación de mil millones de reacciones que se pasan la bola las unas a las otras como un engranaje perfecto. La señal se disipa en tu cerbro, que se llena de realidad.

Y sí, estás en un vagón de metro. Hay 61 cerebros consumiendo realidad en este momento. Hacinados. Haciendo algo para lo que no fueron específicamente diseñados. Versátiles. Adaptados a moverse en cajas de hierro bajo toneladas de tierra. El hombre-topo.

Y eso que hoy el metro está vacio.

Acabas de darte cuenta de todo. Acabas de nacer. Sientes la gravedad en tus piernas. Gracias a Dios, piensas, existe la gravedad. La materia busca normalmente a la materia . El 99.99% de la materia intentará estar pegada a más materia, son sólo unas toneladas las que no cumplen esta norma. Pajaros y aviones lo intentan. Los astronautas lo han conseguido.
Pero normalmente la materia se anhela. Las cosas tienden a acercarse. Todas las partículas quieren formar una sola. Cuando lo consiguen desaparecen de la realidad en un misterioso agujero negro.

Oyes. No es tan distinto de sentir la gravedad. Son pequeños golpes que el aire da en tus oidos. Las cosas al moverse y al chocar empujan aire. Eso es el sonido. Que raro, ¿verdad?. No sé, odemos dejarnos robar la cartera en una multitud sin darnos cuenta y sin embargo una moneda que cae a 10 metros de nosotros nos golpea en el oido. Qué caprichosa es nuestra realidad.

Bueno, Nuevos Ministerios. Aquí te quedas tú.

5 comentarios:

Anónimo dijo...

Te has rallado esta mañana en el metro, eh? Cómo va la moto de Pia? Te veo este finde en casa, no?

El robot.

Pisaverde dijo...

Que pasa hermano!
La moto va tela de bien, ya la verás el finde que viene. Nos vemos mañana!.

El bicho.

Sara dijo...

Joder... Viajar el metro puede llevar a sacar conclusiones tremendas...
¿tienes alguna teoría al respecto de los viajes en bicicleta?

Yo como transporte, la prefiero.

Pisaverde dijo...

Algun día hablaré de experiencias místicas montado en bici. Las he tenido, eh?. No es broma.

Sara dijo...

Te creo; desde que vi ET aún tengo la secreta esperanza de que mi bicicleta salga volando por encima de la luna.

Podrías poner otro post sobre experiencias poltergeist sobre dos ruedas, jejejeje